Artista decandente

Hoy soy un artista decadente. Sin sentido...las palabras se atascan en mi garganta como una náusea que quiere salir pero tiene miedo, y que sólo molesta, como molestan los días, la gente, el sueño...sin palabras para expresar lo que siento, el mundo se vuelve de pronto tenebroso, en sombras...me asaltan las dudas en mi camino, disfrazadas de miradas sin compasión que invaden mi espacio vital, mi rincón privado donde los silencios hablan, donde las palabras no son más que un estorbo, donde si no vuelan no me atan a la realidad...las pupilas de mi igual se clavan como dagas y me empañan con mi propia sangre, que son las lágrimas ya profanas que he derramado desde que tengo memoria, han caído de mi mente a mi vida en forma de recuerdos, desde siempre...los ojos enrojecidos, hartos ya de llorar, son ciegos ante esta realidad, llena de calles rotas por la falta de risas infantiles,...prosigo mi camino maltrecha y herida, en consonancia con el mundo que no para de girar, indiferente a mi dolor, a mi rutina...al igual que prosigo en dejar patente mi capacidad oratoria, despreciable, en estas palabras sin voz, sin nombre...palabras que se escapan por los resquicios de mi mente que ya han explotado, simplemente, de no poder más; pero no es suficiente...me atenaza y atrapa este sentimiento impasible y magnánimo a la vez, ya que me deleita, por lo menos, con su belleza decadente y su alcance, de manera impenetrable, insondable...me sepulta en vida, me mata. No es suficiente, porque simplemente, sigo con náuseas, me gira el mundo como en un torbellino, presagio del inminente vacío, que se deja ver, de nuevo simplemente, porque me han fallado las palabras...

