Asesino

Asesino. Un golpe, dos, tres...asesino. Mataste a la luz de su mirada, ¿cómo pudiste? Tirada en un rincón, lucha por contener las lágrimas y se pregunta qué fue de su vida, qué hizo para merecer esto...llama a un Dios que no responde, llama a la muerte, que no acude, llama...una mano extendida hacia ella, la cara de antes, es él. Él, que la ama, que le tiende la mano y pide perdón, tanta inocencia, tanta culpa...Un golpe sordo que atraviesa su cara, una marca más,...retumba el dolor en su cabeza, ¿qué fue de él? No llora por su muerte, llora por la muerte de ese a quien quiso, siempre llora su muerte...Un insulto, dos, tres...latigazo, rajan la piel, un cuchillo, atraviesan sus heridas de nuevo, un golpe más...no importa, murió con el primero. Gritos agónicos, y un ruego, que permiten que ese que no es él se excite más, más golpes, un puño cerrado, la palma abierta, un puntapié, tres patadas, pero nada como sus palabras...su mirada. Extraño, es un extraño. La sangre corre como un río, como un río corren los sueños y la esperanza que se cuela por el desagüe, como la sangre después de que él se haya ido. Vuelve, otro mes, otro golpe, dolor...dolor, no hay nada más, una y otra vez, golpe, golpe, golpe,...la pared roja a tiras, chorreante, un niño llora en una puerta, una niña se tapa los oídos con la almohada un poco más allá, la vecina acongojada da puños a la puerta, lucha por no llorar...viene y va, otro golpe más, "¿Quieres más, puta?" Da igual...asesino. Asesino con palabras, con gritos, asesino de esperanzas, de sueños...le tiende la mano, suelta un "lo siento", quizá un "te amo", ella...está muerta, da lo mismo, y otro golpe más, y otro...una vida hecha trizas, ella vuela, vuela...exhala su último aliento, su cuerpo maltrecho e inerte sufre más golpes, más palizas...su mirada de asesino le delata. Una cifra más, otro número en las noticias, en los periódicos, en el olvido...¿cuándo vamos a entender que una vida es más de lo que nunca nosotros vamos a poder exigir o despreciar?

