Banquete funerario

Se ha caído el muerto. Sí, sí, se ha caído el muerto. Lo iban a bajar y...¡plum!, se ha caído el muerto. La viuda horrorizada se tapa la boca y exagera el gesto. Qué horror, señor, ¡cómo me pillen riéndome del fiambre!...mujer, échate tres risas...lo del duelo ha de ser sincero, sino ya ves lo que pasa, que a tu marido-fiambre le da la rabia y se echa el suelo. Las sonrisas contenidas alzan la cota de culpa de los allí congregados, pobres ellos, tan indignos..."se ha quedado hecho allí un botijo en el suelo, espachurrado y mal colocado, un saco de huesos..." La gente comenta el incidente en el banquete funerario, pero no se entiende bien...se comen el buffet de unos cuantos cientos de euros y lamentan la muerte de...!espere, camarero, yo quiero uno de ésos!...un fiambre, por supuesto. "Ay, qué bueno estaba el fiambre..." Ojos en blanco, la viuda se exalta, los niños paran de jugar. La pobre veinteañera que ha parado allí por ser la prima-hermana de la amiga de la sobrina de la tía del conocido del amigo del hermano de la viuda (vamos, lo que suele pasar...) levanta la mano y el fiambre...uf, venga, volvamos a respirar. Mientras el pobre chorizo (porque lo de fiambre aburre, ¿no?), bueno pues que la pobre butifarra baila salsa con los gusanos en el fondo de...eh, en el fondo. Por eso digo yo que debo ir a las clases de cha-cha-chá, ya que eso del puenting quedódescartado, simplemente no era viable...y los pobres gusanos se aburren oiga, que comerle a uno la carne debe de ser una lata, ¿se imagina usted lo que es comerle la carne a un individuo que es un par de decenas de veces más grande que usted mismo? Horroroso, horroroso...menudo aburrimiento soberbio...Y lo de los precios ni le cuento, el bendito tiempo que es oro. Son sesenta instantes por hora al cuadrado, imagíneselo, qué caro. Lo peor de todo es que hay un tiempo límite...sí, como lo lee, y el plazo es improrrogable. Y eso que no se deja de pagar nunca...uno tiene que estar cediendo instantes todo el tiempo, para comprar tiempo, es uno de esos círculos viciosos más...es lo que pasa con los monopolios, sí, sí, dicen que está en manos de Cronos, pero yo no sé....eso lo dijo la de la pamela verde...sí, la del 1ºB que tiene tres gatos, su hijo es un fumao y que estaba enamorada del fiambre...no me diga...osea que la ha dejado su marido...claro, ju ju, y fíjese en los dedos-morcilla y el maquillaje-puerta...(con vista panorámica y focalizada, en plan película americana de esas tan típicas, ya sabe...nos alejamos de las dos señoras, una tiesa por el bótox, y la otra con el sombrero de plumas ese que causa tanta risa a los congregados a la fiesta...¡ups!, perdón...ehem, al...al velorio). En fin la pobre viuda en una esquina pretende poner cara de desgarrada mientras le mira el culo al señorito de enfrente (el conocido del amigo del hermano de la viuda...), que el hombre está bueno, pero a él le va la de la pamela verde, que mientras habla serenamente del chorizo y su puenting (oiga usted, que para un fiambre caer del ataúd al suelo es un gran logro, por algo se empieza...ya les digo yo, que poco a poco si nos unimos conseguimos que permitan el puenting bajo tierra, más adelante el parapente...me van a hacer una estatua los buenos gusanos...qué orgulloso va a estar de mí mi familia, ya les veo...), y a lo lejos la veinteañera le echa el ojo al fumao, que anda por ahí entre las tumbas dando vueltas...(es que le ve desde la ventana, está claro...). En fin, que me refugio en el dadaísmo como último recurso y saco mi faceta de artista reprimido/incomprendido/profundo/moderno y me río, que los banquetes funerarios son algo más de lo mismo: un juego y una risa en un mundo donde si no eres anormal no eres comprendido, mire usted que gastar fortuna en darle de comer a un desconocido por llorarle la muerte a un ser querido es ser, sin ánimo de ofender, gilipollas integral. Siempre lo he pensado. Pero el mundo es una etiqueta de aparente simetría perfecta en un envase plástico de color fosforito vomitivo, de esas que con dos gotas de el agua más inocua se hace trizas y se desmorona,...así es el mundo, multicolor y vacío. Lleno de cosas y tan perdido. Y el pobre hombre (fiambre) se queda dormido mientras que aquí arriba seguimos con nuestras vidas (o luchando contra nuestras vidas, vaya uno a saber, pues creo que somos más los "quejantas" que los que están bien como están, que no es lo mismo a estar bien...), y las gotas de agua caen paulatinamente de aquí y de allí de ese cielo encapotado que se cierne sobre nuestras cabezas, y la etiqueta ya desvaída se pierde en el desagüe de los días sin pena ni gloria que colman nuestros días...y seguimos vendiendo instantes por ganar tiempo sin pensar en su valor (oro) sin tener en cuenta que el plazo está fijado y de que podemos cobrar más por cada instante, y así ganar vida. Vida, alegría, equilibrio, bienestar...luz u oscuridad, lo que se prefiera. Pero el tiempo son instantes, y vale más que valgan en nuestra cabeza pues el tiempo es inmutable y vale oro, como ya dije, pero con los instantes tan baratos cae el mercado...

