Eres...
Eres el asiento de un vehículo que nunca ocupé. Eres una maleta en la vereda de mi puerta, que se va y que no vuelve. Eres un nombre escrito en la página de algún libro, que amarillea. Eres una rosa negra guardada entre mil cajones de recuerdos... eres tantas cosas que te conviertes en una arcada en mi garganta, una naúsea en mi estómago que me derriba, un nudo que me aprieta y que me suelta, pero que nunca afloja. Eres un grito en la distancia, una sombra en la pared, una mirada esquiva, tímida. Eres, sin más, con una guitarra y muchos sueños; y caminando por el camino vas, pero el camino se llama "sendero del desvío" , y entre ideas te pierdes con el tiempo, en tu castillo de hielo, con vistas al mar. Eres un puñal que atraviesa mis labios, el hilo que los cierra, la aguja con que los cosí tiempo atrás. Eres la sangre seca en mi camisa, la herida que nunca cierra. Eres la voz del silencio, en el que me pierdo, con mi mano entre tus manos, tanteando tu frialdad. Eres la soledad en un vaso, una foto gris y desvaída, rota, con las esquinas dobladas. Eres la saliva en un beso, un cuerpo tendido en un lecho, en una tumba, con la lujuria serpenteando entre los dedos, alguna copa de más, y el honor, que es cada vez menos. Eres pecador, salvador y agorero, pues predicas y adivinas mis pensamientos, rescatándome de ellos. Eres una presencia constante en mi mente, y si no estás te creo, y si no... te dibujo, te sueño. Eres un grito ahogado en el silencio, con mi mano en la tuya, la soledad, tu indiferencia y el viento. Eres un río, un bosque. La luz argentina de la luna incorpórea, que se dibuja pálida en el perfil del día. Eres, sobretodo, luz. Luz... profunda luz. Eres el ticket de un concierto al que no fui, de un tren que no tomé, de una historia que no viví. Eres suyo pero eres mío, y con ella mueres, pero conmigo... mueres de nuevo. Pues no me atrevo a decir que vives, pues tus ojos apagados se quedaron hace tiempo, tu alma voló hasta el infinito, y entre olas de dolor, perdido en el camino, te encontré. No eres mío... pero te tengo, a ti y a tu luz. Tengo la luz... la soledad, el frío, el viento, el mar... y así sigue, mil lágrimas, tus miedos, yo tiemblo y callo, tu te vas...y yo mientras gritaré a los cuatro vientos lo mucho que te quiero, y tú, como siempre, fingirás que no lo oíste, ¿cómo expresar lo que siento?

