Música: Candlemass

Aparte de la música gótica (nada de metal gótico, por favor) que siempre ocupa el primer puesto de mi lista, soy una adicta al metal, y, concretamente (el heavy siempre va primero, por respeto) del doom metal. Este subgénero es de los menos conocidos en el panorama metalero, a pesar de ser uno de los que se originaron más temprano. Los inicios del doom se remontan a Black Sabbath, como ejemplo tenemos la magnífica canción homónima, "Black Sabbath", doom de primera calidad veinte años antes del doom. Bajos pesados a más no poder, riffs profundos, que se alargan interminablemente, letras sombrías...los encantos del doom no son pocos, al contrario, sólo hay que tomarse un tiempo y escuchar detenidamente, porque así cada riff y cada acorde van tomando forma y nos damos cuenta de que, a pesar de su lentitud, la riqueza musical es exquisita, con momentos cúspides que alcanzan la emoción de un buen solo de thrash, un buen gutural de death o ese sentimiento de libertad del heavy; el doom tiene nombre e identidad propia, un sentimiento único, y nos permite alcanzar cotas de placer auditivo inigualables. Dentro del panorama, Candlemass es, sin lugar a dudas, uno de los grupos (o el grupo) más aclamado, y más controvertido. Varios cambios en la formación del grupo, que han ido acompañados de cambios en el sonido, han llegado a hacer de Candlemass una banda algo difícil de etiquetar, pero esto se debe, únicamente, a que son inigualables, y que su sonido es propio, sin copias, original. Dentro del doom se encasillan en el doom tradicional, tan alejado de los demás subgéneros. 'Epicus Doomicus Metallus', disco estrella de esta banda, sentó las bases para el posterior despliegue musical. Menos melódicos que los que prepararon el terreno al camino del doom, su sonido se hace más pesado, y no llega a caer en la posterior corriente stoner de bandas como Saint Vitus o Cathedral, sino que sigue un camino algo enrevesado. A pesar de ello, siempre ha mantenido su sonido pesado, con el magnífico trabajo de Leif Edling (bajo y líder del grupo) hasta el disco Chapter IV, y a partir de la vuelta a escena del grupo, que se había separado temporalmente en los 90, por decisión de Leif. Este regreso se produjo con toda una nueva banda, pero con un sonido similar al del viejo Candlemass, aunqueno tuvieron tanto éxito. En 2002 la formación clásica decidió volver a unirse, y han lanzado dos discos nuevos, el último con Robert Lowe, exvocalista de Solitude Aeternus, otra banda de Doom, con bastante fama. En lo personal, prefiero los inicios, con la formación clásica, y de entre toda esa época destacan, a mi gusto, los dos primeros álbumes, el ya mencionado 'Epicus Doomicus Metallus', y el magnífico álbum 'Nightfall'. Ni una sola canción que no valga la pena, riffs pesados, que aplastan, un sonido denso, y todo ello con ese algo de épico que tiene la banda, tan característico. También es bastante considerable el último disco, 'King of the Grey Islands', en el que se nota algo la influencia de Krux, proyecto que mantiene Leif de manera más o menos paralela, con un sonido no tan seco como el de Candlemass, quizás, pero que no deja indiferente. Resumiendo, hablamos de los padres del Doom, cuyo disco 'Epicus...' se considera la joya de este subgénero, cosa que secundo; además, es uno de los pocos grupos de Doom trad que sigue en pie, y con la misma calidad, sin caer demasiado en los subgéneros de este subgénero, como son el máxi-explotado deathdoom y el funeral, pero que a pesar de ello no se quedan obsoletos, sino al contrario, siguen siendo, para muchos, los padres y reyes del doom.

