Palabras...

Qué ironía las palabras, sin vida. Tanto cuentan que no cuentan nada, no tienen voz, no tienen alma. Sólo tienen sentido ordenadas sin sentido en sitios blancos o negros, qué más da. Agrupadas en rebaños, cobran vida artificial cuando el viento pasa por las cuerdas sonoras de mi garganta en un aullido interminable finito. Porque con mis silencios digo todo, y digo nada. ¿Lo ves? Porque dos y dos son tres, y la vida al revés. No hay más que decir que lo que no se dice porque pasamos la vida callando tantas cosas que ahora entiendo cómo las palabras calladas dicen nada,...porque lo dicen todo. Simplemente, lo que intento decir es que el silencio habla. Habla y crea melodías armoniosas y abstractas; abiertas,como la moral, a la voluntad individual y no a la verdad universal, inexistente. Y es como el arte abstracto, surrealista o experimental, que se entiende sin entender, sin dar las claves ni las reglas, ni las normas, sin dar nada. Porque la nada existencial no es más que una ilusión en mi cabeza, que ya lo decía mi dramaturgo predilecto, "la vida es sueño"...y sueño y sueño y no vuelvo. Y no sé porqué siempre acabo hablando de sueños. Sueños buenos, sueños feos, sueños de sueños. Sueños contigo, sin mí. Sueños [no]soñados, insoñados y pre-soñados...proto-sueños. Y voy saltando de un lado a otro de mi cabeza como voy saltando de sueño en sueño, y ves, ya lo dije...la nada habla, porque digo nada y digo todo, ¿lo captas? Digo, simplemente, que las normas [nos] me lapidan, que me ahogan, que quiero dejar de callar y empezar a contar tantas cosas, que no sé dónde empezar a ordenar los datos en mi memoria, y de repente encuentro, me doy cuenta, de que el silencio es más comunicativo que la palabras, porque...la palabra no tiene voz, no tiene alma...al silencio silencioso, no le hacen falta.

