¿Qué hace falta?
¿Qué hace falta para caer? Dejarse caer, perderse... a veces es tan fácil no darse cuenta de que te caes a pedazos, sencillamente los vas recogiendo, o los dejas... y sigues tu camino. Dejas atrás a gente que iluminaba un poco tu sendero, gente nueva, gente vieja... un día te das la vuelta y quedan pocos, otro día queda uno, otro, vuelven a haber más... y es que es tan sencillo decepcionar, exigir más, una pequeña cosa puede ser tan crucial... y tú sin ser consciente de ello. A veces, sin darnos cuenta, herimos en lo más profundo, simplemente porque no concebimos que alguien pueda valorar algo que para nosotros es tan mundano, tan banal. ¿Por qué tiene que doler tanto un gesto? Una mirada, una palabra... y es que las palabras son puños. Así llega esa sensación, ese desamparo, ese descontento... la tristeza se instaura, y es sorprendente como arrasa lo que hace un momento era tan normal, quizá, incluso, alegre. ¿Por qué cuesta tanto ver la luz y caer es tan fácil?

