¿Quién eres?... Yo soy yo. Soy una lágrima en el cristal en los días de lluvia. Soy un grito ahogado en la lejanía del silencio. Soy una sonrisa entre mares de duda, una mirada confiada en los momentos en que todo se viene abajo. Soy una canción vieja que siempre se repite, y con la misma emoción del primer día. Soy una niña pequeña y tonta que sueña con ser princesa y llevar corona. Soy una anciana sabia durante unos instantes, segundos, casi inexistentes. Soy una oleada de emociones que se sumerge en historias ficticias y se enamora de voces escritas, escondidas entre páginas de libros que con el tiempo se olvidan. Soy una persona desviada y rota, pero los fragmentos de lo que soy se sostienen por la fuerza de los que me quieren y por ese amor incondicional que les tengo, por ese miedo a defraudarles. Soy el viento, que vuela alto y lejos, y libertad es, a veces, mi nombre. Soy una cadena, la que ata y estrangula a esa niña que llevo dentro, a esa persona que soy y que a veces escondo tras el miedo. Soy un cúmulo de recuerdos de toda índole, a veces rotos y a veces bellos, y que forman imágenes donde se suceden, con frecuencia, las puestas de sol y las noches frías donde me pierdo, y tiemblo. Soy las puertas del cementerio que guarda mi alma moribunda, un ejemplo erróneo, un logro y un beso robado, a veces; otras, soy simplemente una figura en la distancia que observa y juzga. Soy una foto antigua de un amor olvidado, el cristal roto de una copa y un vals a medianoche bajo la luz de la luna. Soy dolor, sangre y dicha. Soy un par de botas en un armario. Soy una idiota consagrada y simplona, sin mucho que decir. Soy la eterna equivocada, la torpe y la que siempre tiene una respuesta, aunque sea vacua e insulsa. Soy pan, chocolate, hamburguesa y pizza. Soy y no soy, porque en el fondo no soy nada. Soy vida y soy muerte. Soy mil, un millón de cosas. Soy ecologista y un grito espontáneo. Soy una poesía en las noches creativas. Soy tu sombra, mi sombra. Soy una voz apagada. Soy un dibujo idiota, un entramado de líneas armónicas, a veces fluctuantes y oscuras. Otras veces esas líneas son rayajos, cosas insultantes que no deberían ser, sin más. Soy un payaso, una ridícula. Soy un verso tierno a los oídos de mi amante. Soy una espada que se clava en el receptor de mis aullidos, de mis gritos infames y vulgares, de mis insultos y mis juicios. Soy la rara del fondo, la que no habla, la que no ríe, la que no está. La que mira por la ventana y suspira. La que da un bledo por saber qué es el taylorismo, qué más da, si nunca lo voy a aplicar...soy la que se niega a no saberlo, porque saberlo es saber más, y soy una alma ávida de conocimientos. Soy quien soy, y mientras la voz resista y el cuerpo aguante, seguiré siéndolo hasta el final.