Se rompieron sus alas

¿Por qué? Se encontraba entre los pliegues de su piel, arropada entre su luz, protegida; la oscuridad, fría, remitía, se escondía... Un día se encontró mirando por la ventana de los sueños, y lo vio allí, recostado, bajo la luz argéntea de la luna sangrante, que se posaba junto a él, a ras de suelo, y un suspiro se oía en la distancia, cada vez que él cerraba los ojos, un suspiro tras la ventana... añicos, por el suelo, en las paredes, las teclas de un piano tiradas en la alfombra, los sueños ajados, desvaídos. Su sangre, roja, fluyendo de sus labios pálidos, cual la luna sangrante que se esconde, temorosa del escenario. Es un teatro. Un zapato atraviesa la ventana, y el estruendo no consigue callar los gritos de quien se sabe perdido, y allí, tras la ventana de los sueños miraba. Y mientras miraba caían las lágrimas, como cae el alma de quien pierde la esperanza, con un sonido sordo. Adiós, dijeron sus labios. Adiós por tantas cosas,... adiós por tus silencios. Adiós, sin más. Te veré, espero, luego. El público aplaude, se oye el repiqueo de un aplauso, un eco suspendido en el tiempo. Un logro más, que no vale nada si no te veo... pero te veré después, espero. Y allí estaba, tras la ventana de los sueños. Otro repiqueo. Neblina. El cristal de su mirada se enturbia, el cristal de la ventana de los sueños, que es la puerta a sus deseos, sus anhelos y sus miedos...son las lágrimas, que se han autoinvitado al juego. No ve, no veo... ¡Y entre tantas cosas, linda niña, tantas cosas, pequeña, te has olvidado de lo más elemental!, ¿no ves acaso, linda niña, que se han roto tus alas?¿Y que las lágrimas caen, cual manantial? Tus ojos son los sueños, el cristal. Y el zapato de porcelana ha impactado en el centro, y los labios pálidos ensangrentados han quebrado tus sueños, y la otra música se ha acabado, se ha acabado el festival. Los cristales en el suelo son los restos de tus alas, ¡pobres alas de cristal! Quítate los trapos, cierra la ventana, aún rota, da igual. Tus sueños son papeles, déjalos volar... vuelve al mundo pequeña, se ha acabado el festival. Y allí quedó, transparente, en una mano los fragmentos de aquello que la ayudó a volar, de la otra, con el viento, mil papeles echó a volar. Y un susurro congelado, taciturno, rompe el instante: ¡No te dejes! El anciano amable, de mano arrugada, "¿No ves linda niña, no queda nada...?" La perfidia, de sus manos, emana, y a lo lejos, dos labios argénteos siguen susrrando, y la luna roja se asoma,... Los zapatos a los pies; las alas, maltrechas, en uso, tras el viento, que ha robado sus sueños, y las lágrimas...siguen, y el susurro no es sussuro, sino aullido de emoción al volar con el viento, y los sueños en la mano, de nuevo.
- ¿Y por qué?
- Pues porque, es tan fácil... tan fácil olvidar, mirar de lejos, sin pensar... un espacio atemporal, una calma aparente, ése paréntesis... que cuando vuelves a mirar, aún con los cristales rotos, te has dejado llevar, por quienes no te buscan sino por maldad; y es que es tan fácil perderse en sueños...

