¿Sientes?
¿Sientes cómo la vida te pasa por encima? ¿Sientes el tiempo, cómo pasa, lento, imparable,...? Un día frío te despiertas, y te pesa el alma. Caminas, o te arrastras, quizá, te dejas llevar por el viento, te sientas, trabajas, un ligero dolor de cabeza. Sigues, como se siguen los días, y las horas, los minutos. Y tú, sí, tú, jamás piensas en los minutos, ¿verdad?. No te culpo, no te alteres... yo tampoco lo hago. Sólo, cuando quedan dos o tres para levantarme e irme, me duele el pie, pero quién sabe, ya se pasará. Me voy, me voy a donde siempre, a lo de siempre, con los de siempre. ¿Y tú? Llega el tiempo de ocio, ¿y adónde vas? Al mismo lugar al que vas siempre que es el tiempo de ocio. Haces lo mismo, dices lo mismo, sientes lo mismo, no, por Dios, pero si ya es domingo... ¿A que sí? Pero nada, tú y yo, y todos, todo igual, nada cambia. Y un día, u otro, o el de después, quién sabe, buscas el 4 de Marzo en el calendario, y, resulta, que no es martes, sino que es lunes, y qué raro, !pero si hoy es 5 y es miércoles! Y te quedas anonadado, perplejo... y, así, sin más, te das cuenta de que no has pasado la página, que estás en febrero, y que es marzo. 5 de marzo... ¿adónde van a parar esos momentos que perdí? No sé, no sé, pero sé donde estoy...¿Dónde? Donde siempre, haciendo lo de siempre, y un día tu piel lozana se arruga, y un día te ves al espejo y...¿dónde estás? Son tus ojos, pero antes brillaban, ahora sólo el tiempo queda en ellos, ¿y lo peor? Que lo sabes, pero no haces nada. Ahora lo piensas, y...¿te asustas?¿lo lamentas? Pero bueno, ya son las 5, tengo que ir a donde siempre, a lo de siempre y con los de siempre, no vaya a ser que... llegue tarde.

