Sobrevivir

¿Has visto pasar al tiempo?...porque me dicen que el tiempo no existe, pero yo digo que es mentira. Lo veo pasar engalanado en ropajes fríos y níveos, con el viento agitando sus cabellos y la belleza en el rostro, belleza de hielo. Lo he visto también cubierto de hojas secas, del color de la tierra húmeda, fértil. Lo he visto rodeado de flores blancas, amarillas, rosadas...de flores de todos los colores. Llevaba entonces la calidez en la mano izquierda y era tan cándido como un amor joven. Lo vi de nuevo en llamas, rodeado de fuego. Llevaba la fuerza en el rostro y el calor a sus pies, e irradiaba noches cálidas en buena compañía. Yo sí he visto pasar al tiempo. Lo he visto infinitas veces, cada día. Lo he visto en mi rostro, que se arruga a cada instante. Lo he visto en mi mente, menos sabia pero más llena de recuerdos y refranes. Lo he visto en mi sangre, crecen y dejan atrás la niñez inocente, pero otros llegan, con frescura. Lo he visto en mi vida, que cada vez se vuelve más vetusta pero conocida; nos pegamos buenas charlas desde hace un tiempo, pues ya gracias a él nos hicimos amigas. Lo veo en la vida, en mi vida, en la tuya...se apaga lentamente como un lucero hermoso, pero no me asusta. Pasan las horas con una frecuencia exacta y sin demora, y no se recuperan. Pero no me importa, he visto ya pasar cuatro estaciones, he visto al tiempo engalanado con sus mejores galas, con sus sonrisas pérfidas y con su careta amistosa. Cavo mi tumba en cada paso, pero no me importa. Me hago pequeña, el mundo me pesa; pero no me importa. Yo veo al tiempo, su efecto. Veo al tiempo, a mi vida. Vivo mi vida, no sobrevivo. Por eso, veo al tiempo...y no le tengo miedo. Vive, no sólo sobrevivas...el tiempo es agotable, como tu vida.

