El Vaticano...vergüenza ajena
Asolan el mundo noticias con estas dos palabras: "abuso a menores" y "clérigo". En los últimos días han sido frecuentes brotes paralelos en diferentes puntos geográficos proclamando la corrupción en la Iglesia. Es evidente, creo, que la prensa amarillista ha concentrado tres o cuatro casos en unas pocas horas, y que no es el comportamiento general de dichos clérigos. Aún así, y ante el despliegue mediático que ha tenido esta sucesión de hechos, el actual Papa Benedicto XVI ha respondido con un lacónico comentario cuyo contenido se puede resumir en "rezaremos por las víctimas". Esto, he de confesar, me ha dejado anonadada. ¿Rezaremos por las víctimas? ¿Qué consuelo, a nivel palpable, puede traer esto? Ninguno, obviamente. Confieso así mismo que me he dejado llevar por la prensa amarillista (con la consiguiente desinformación en lo que a aspectos positivos de dichos hechos se refiere), pero no he visto, en ningún momento, un aclamado juicio contra los que cometieron dichos actos, ni una pequeña remuneración monetaria (a pesar de todo, el dinero siempre ayuda, y a la Iglesia más bien le sobra, no le falta) ¿Es posible? Acallan lo sucedido con insulsos comentarios del estilo: "es una acción execrable" o "es una vergüenza", y no se hable más del tema. No quiero execrar a la Iglesia, ni mucho menos (no hablemos del Vaticano, cuna de la opulencia y forja de prejuicios basados en las Santas Escrituras tergiversadas por el mismo, con el único fin de embolsarse más dinero), pero hemos de afrontar que una sotana no debe ser un indicio de bondad, y que la Iglesia dista de ser hoy en día lo que fue en su momento, y que vive, según qué doctrina se siga, en contra de los muchos principios que el cristianismo (por referirme a una doctrina en general...) profesa, como es, por ejemplo, la humildad. No quiero decir con esto que las pequeñas parroquias locales se bañen en oro, pero el Vaticano es el representante de dicha institución, y harán de todo, menos seguir este principio, cosa extraña, y motivo por el cual me declaro atea (entre muchos otros, pero la aceptación que recibe el Vaticano sigue generando mi incredulidad a pesar del tiempo, y creo, además, que nunca dejará de hacerlo) En fin, es totalmente repugnante la postura que ha tomado el Vaticano frente a este "problema" (llámenlo ataque, si se quiere), y espero el día en que aparezca en primera plana un clérigo con su sotana y unas esposas bien puestas, camino a la cárcel. Pero bueno, ya se sabe, soñar es gratis...

