Verdad
Y la verdad me pegó una bofetada. Se echó en el sillón de enfrente y se empezó a reír de mí, con ira y desprecio. Desprecio de mi nombre que tú defiendes atado a su cuerpo llameante y su voz clara...desprecio de tus ojos, de tus gestos, de ellos emana. Y un grito ahogado pero alto y furibundo emerge de mis cárceles interiores, donde mis miedos atrapados juegan con los sueños maniatados a ser los más olvidados por mi memoria, y resulta que tu recuerdo va el último en la lista de competidores, siempre. Y abro mi boca y arrugo mi frente y desato mi furia callada al no entender porqué la vida es tan mentirosa, y el amor tan poco noble, ¿por qué amar a quien no te ama?¿Llorar el mar por quien no nada entre tus aguas?...y me arrasa el tormento de tus palabras vacuas, sin sentido, ¿qué prodigas, qué hablas, qué ocultas? Las miradas que se cruzan se pierden, ¿no lo ves? Se pierden en tu indiferencia, en mi insignificancia. Envejeces en la silla de siempre en callejones fríos de momentos muertos, ¿qué expresas? Leo tus labios mientras cantan fonemas ordenados que no me dicen nada. Nada, ésa es la verdad. Nada hubo, nada hay, nada habrá. Y la verdad me lanza una estocada que no quiero evitar, ni puedo. Luz ígnea en sus ojos revela asco, miedo. No reacciono, no me muevo. Entonces mi grito toma audio y resuena en tu cabeza, en tu cuerpo,...me rompo la garganta, y no sirve de nada. Porque la verdad ha ganado el juego.

